Productividad
Empieza por una tarea conocida
Una buena primera prueba tiene un resultado que puedes revisar. Piensa en algo que repites: resumir una reunión, organizar pendientes o preparar un correo.
Describe cómo lo haces hoy, qué te toma tiempo y qué cambiaría si la tarea saliera mejor. Así puedes pedir ayuda con algo concreto y comparar la respuesta con tu experiencia.
Por ejemplo, pide un resumen de unas notas con acuerdos y responsables. Después comprueba que las fechas sean correctas y que no haya tareas inventadas. Esa revisión te dice qué contexto debes añadir en la siguiente prueba.
Marketing
Tu marca necesita su propio contexto
Antes de pedir un texto, explica a quién le hablas, qué quieres comunicar y qué tono corresponde a tu marca. Un ejemplo de un mensaje tuyo puede ser más útil que una lista de adjetivos.
Si quieres anunciar un servicio, comparte lo que incluye, para quién sirve y qué puede esperar esa persona. Pide una primera versión y revisa que no agregue beneficios o promesas que tú no ofreces.
El resultado debe ayudarte a desarrollar tu idea. Ajusta las expresiones para que suenen a tu marca y conserva solo lo que puedas sostener.
Criterio propio
Revisa antes de usar la respuesta
Una respuesta clara todavía necesita revisión. Comprueba que resuelva lo que pediste y que sus nombres, fechas, cifras y compromisos sean correctos.
También revisa si el tono sirve para la persona que lo recibirá. Un correo a un cliente necesita considerar la relación que ya tienes con él; la IA no conoce ese contexto si no se lo das.
Cuando algo no funcione, explica qué falta y pide un ajuste. Guarda el contexto y un ejemplo del resultado útil para que puedas repetir la tarea con menos correcciones.